Pues sí, esto se acabó. Esto ya lo escribo desde casa (ya veis que vuelvo a tener acentos) y estamos un poco tristes, pero bueno, tenía que acabar... Eso sí, si de una cosa estamos seguros es que vamos a volver, y más con gente tan maja como Kyoko, Megumi y Chie a las que tenemos que volver a ver como sea.
El jet-lag no nos está haciendo mucho efecto ya que pillamos el avión a las diez de la noche y después de la cena que nos sirvieron, nos sobamos y dormimos unas 8 horas. Hemos llegado a Barcelona sobre las ocho, aunque para nosotros eran como las tres del mediodia. Ahora que escribo esto son las tres con lo que ya llevamos unas cuantas horas despiertos, pero tenemos que ver a la familia y parece que nos mantendremos despiertos hasta la noche sin problemas.
Pues ayer por la mañana dejamos las maletas en el hotel y nos fuimos para el Jardín Este del Palacio Imperial (la única zona que se puede visitar de las tierras del Palacio Imperial) que un par de días antes nos lo habíamos encontrado cerrado. La verdad es que valía la pena visitarlo, sobre todo la parte del lago que es preciosa.
Megumi nos preparó, con su increible letra que parece de imprenta, la ruta a seguir en el Jardín. Alguna foto:
Y pillamos el metro y nos vamos para Asakusa que es un barrio lleno de tiendas de souvenirs rodeando el templo de Senso-ji de peregrinación en Japón. Esta es la entrada con su famoso enorme farol:
Una vez superado el umbral de entrada, aquí tenéis un ejemplo del bullicio alrededor de las tiendas de souvenirs. Había muchísima gente y es que era fiesta en Japón, el día de la Constitución. En una de las tiendas donde entramos a comprar algo volvimos a tener una experiencia curiosa. El tendero nos preguntó de donde éramos le dijimos de Barcelona y nos dijo que Barcelona era famosa por Ronaldinho a la vez que nos hacía el gesto de Ronnie con el pulgar y el meñique levantados:
Delante de la impresionante pagoda de cinco plantas en Senso-ji:
La Miri ante el acceso de Senso-ji donde los japos tiran monedas, incluso por encima de la gente, a unos cajones para dejar limosna. La Miri come unas bolitas hechas de patata:
Compramos comida en uno de los puestos y comimos, como el resto de japos de por ahí, sentados en la calle. Unos fideos acompañados de pinchos de pulpitos, carne y pollo.
Salimos del bullicio de Senso-ji y nos vamos para el Museo Edo-Tokyo, el más moderno de la ciudad y que su edificio parece una nave de Star Wars.
Es un museo muy chulo, lleno de maquetas y de figuras como las que se ven en la imagen. El museo trata la era Edo, pre-Tokyo.
Levantando unos cubos de agua que pesaban unos 26 kilos... jeje, qué payaso!
Nos vamos de nuevo para Akihabara Eletric Town para hacer un última compra. La Miri me ha regalado una cámara de fotos por mi próximo cumple el 11 de mayo!!!
Y nos volvemos para el hotel, pillamos las maletas, a contrareloj cogemos el metro hasta la estación de Tokyo y de allí el tren Narita Express hacia el aeropuerto. En el aeropuerto, con todos los restaurantes ya cerrados, compramos en un Lawson, unos supers típicos allí en Japón algo de Makisushi que nos comemos sentados por ahí a la espera de poder embarcar en nuestro vuelo: Y nada que se acabó. Ya estamos en Barcelona.
El viaje ha sido fantástico. No lo olvidaremos. Gracias a los que nos habéis seguido y dejado comentarios que nos han hecho estar más cerca de Barcelona desde la otra punta del mundo.
Un abrazo a todos!
PD: Queda pendiente un post con los consejos del viajante a Japón, un conjunto de cosas curiosas que hemos ido anotando y que no está de más conocer para todo aquél que quiera ir a descubrir este país increíble!

1 comentario:
como m he reido con vuestro blog, yo acabo de volver de alli y es lo mismito q contais....
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